miércoles, 8 de agosto de 2018

Oporto , ciudad sitiada

OPORTO

Ciudad sitiada y sus vecinas Braga, Aveiro y Guimaraes.



Con bastantes expectativas arrancaba nuestra segunda incursión en tierras Lusas. Oporto era el destino. 

A diferencia de su predecesora, la primera impresión que percibí, era que Oporto se trataba de una ciudad sucia. Caminar por calles y callejuelas donde a derecha e izquierda te encuentras con edificios, casas y locales que a bien seguro conocieron tiempos mejores, es como poco nada agradable.

Conforme avanzan los días la opinión va mejorando y de que manera. Las calles por las que habíamos realizado nuestra primera incursión, no eran por así decirlo las mas recomendables.

Después de días pateando la ciudad puedo decir que me encanta. En cada salida descubres algo nuevo: algún curioso café, tiendas de lo más variopintas o otra nueva Iglesia, aunque esto ultimo no tiene mérito porque es imposible llevar la cuenta. Existen infinidad.

Oporto es una grandisima ciudad pero con un elevado numero de edificios abandonados a su suerte. Es mas que evidente que existe un esfuerzo por reformarla. En no pocas calles se observan cuadrillas de obreros entrando y saliendo de edificios  o restaurando fachadas.
No cabe duda que pasados unos años y de seguir con este empeño remodelador, Oporto será una gran ciudad para visitar, aun siendolo ya en la actualidad. 

Oporto tiene un enemigo que aun existiendo en muchas otras ciudades costeras, aquí, por el motivo que sea, cobra mayor relevancia.

Un enemigo que constantemente sobrevuela su perímetro. No entiende de la entrada norte o la sur, de si hay turistas en la ribera del Duero o de si simplemente estás paseando por el puente de Luis I. Sobrevolando cabezas, cerca tuyo en un parque o dándote un buen susto saliendo de la nada y colocándose en cualquier balaustrada, está ella, la GAVIOTA 

Hay que ponerlo en mayúsculas por qué bien lo vale. Son insaciables. Pretender estar un minuto sin escuchar su particular a la par que penetrante graznido, es como pretender cruzar a nado el Atlántico sin mojarse. Te observan, calibran todos tus movimientos y en determinados casos, el mío sin ir más lejos, deciden que eres un buen objetivo. Desde las alturas lanzan su ataque. Una bomba en forma de excremento que impacta en mi espalda. Por suerte no es mortífera, no requiere sutura y no causa bajas. Obviamente sin haber podido repeler el ataque y mucho menos responder al mismo solo queda cambiar de atuendo. 
Ellas no entienden de la comodidad del turista o del autóctono y dejan su marca en calles, coches, paraguas o sombrillas de bares y restaurantes. Tienen el poder aéreo sobre Oporto. 

Pero bueno, sería injusto juzgar una ciudad únicamente por su peculiar fauna , así que:

Oporto ofrece algo más. 
Cruzar el espectacular puente de Luis I, pasear por ambas riberas del Duero, utilizar esos tranvías que a todas luces han quedado atrapados en el tiempo pero que sin duda son emblema de la ciudad, son algunas de las diferentes actividades a realizar. 
A parte de poder visitar el innumerable catálogo de iglesias que posee la ciudad, también puedes hacer una internada en Rúa Santa Catalina.



 En toda su extensión tiendas y más tiendas. Ropa, gafas de sol, zapatos inundan los escaparates. Vendedoras ambulantes ocupando aceras dispuestas a venderte zapatillas, bolsos de corcho, cinturones , etc ...
Por supuesto entrar en Rúa Santa Catalina es sinónimo de Café Majestic. Todo un icono.



Siempre lleno esperando para poder entrar y parada obligada para todos los grupos con guía que danzan por Oporto. Cada uno a su manera intenta convencer a turistas de cualquier nacionalidad que en su día J.K Rowling sentada en su interior se inspiró para la saga de Harry Potter. Cierto es que la buena mujer paso dos años en Oporto como profesora. Allá cada uno con su imaginación.

Si vas con familia y el calor aprieta, lo mejor es entrar en el centro comercial Vía Catalina. Gran surtido de tiendas al resguardo del astro rey y una zona superior de lujo.




Lugar idóneo para comer y degustar platos de diferentes nacionalidades o si se prefiere MacDonalds o Pizza Hut. En nuestro caso nos decidimos por platos de pasta y la decisión no pudo ser de lo más acertada, por lo menos para tres de nosotros.
Lo dicho, si vais con familia este es un buen lugar para comer y a precios razonables.



Otro enclave que obviamente no podemos dejar de visitar es el puente de Luis I. Con sus diminutas aceras a derecha e izquierda nos permite cruzar el Duero. Mas puestecillos para comprar nos esperan en ambas orillas.

Un autentico monstruo de hierro inaugurado en 1886 para unir Oporto con Vila Nova de Gaia para que el comercio progresara en la zona. Hoy en día se puede ver pasar constantemente el tren por la zona superior y en su parte baja se pueden ver en ambos lados a jóvenes saltando desde una altura de 15 metros. haciendo las delicias de segun que turistas.



Esta zona  es ideal para pasear si es que la temperatura te lo permite. En nuestro caso los 36 grados que caían a plomo sobre nuestras cabezas y ya maltrechos cuerpos, nos obligaba en ocasiones a estar a cubierto. Obviamente no hay problema, ambas riberas del Duero estan repletas de bares y restaurantes. Es imposible dar un paso y no ver un lugar donde poder tomar algo. Eso si, no esperéis fresco en ninguna de sus terrazas, no disponen de ningún sistema de refrigerado

Lo recomendable es poder esperar al atardecer y contemplar como va buscando su sitio la Luna. Imponente asoma por la desembocadura para ir situándose encima del Duero. Momento idílico únicamente roto de vez en cuando por las cabriolas que van realizando aquellos que han alquilado cualquiera de los artefactos acuáticos disponibles.



Personalmente creo que lo mas recomendable es salir a visitar la ciudad a primera hora. Para los que gustamos de una carrera matinal por aquello de sentirnos aun jóvenes, Oporto es una ciudad como cualquier otra. En principio sus cuestas y calles empedradas no parecen hacer del lugar el mas idóneo, pero poco a poco le cojes el gusto.  El sol no aprieta, ir i venir de gente pero sin agovios y plazas y edificios parecen tener otro aspecto.

Si decides realizar la ruta céntrica veras edificios que a plena luz del día parecen otros. El sol abrasador no te deja disfrutarlos como debiera. El Teatro o la Estación del Ferrocarril parecen cobrar vida.



Si la elección es dirigirte hacia Gaia puedes tener el privilegio de cruzar el Duero. Ya os aseguro que no se ve igual. Las embarcaciones están amarradas en ambas orillas de la ribera. Los ríos de gente que el día anterior pudieras haber visto, simplemente han desaparecido. Bares, terrazas  no tienen actividad ninguna y por supuesto no existe rastro alguno del afroamericano que la tarde anterior te vendió una gafas asegurándote 100% que se trataban de unas Rayban. Toda la Ribera es para ti y para que tus zapatillas acaben con el asfalto y te lleven hasta la desembocadura. Te sientas, respiras y dejas volar tu imaginacion, no en vano es una zona que en un tiempo no tan lejano decidía que algunos galeones era mejor convertirlos en pecios.




Adentrarte en Rúa Cedofeita a las 08:00 es poder comprobar cómo a algunos la noche les ha resultado tremendamente larga. Vasos, botellas rotas y demás se encuentran orillados en todo el lateral de las paredes de según que calles. Es fácil comprobar cual de ellas pertenecen a la movida nocturna de Oporto. Por supuesto, nada que no tengamos cada uno en nuestras respectivas ciudades. 

Es interesante haber llegado a Rúa Cedofeita porque seguramente querrá decir que primero habremos pasado por la Plaça Gomes Teixeira. Del todo recomendable para visitar la Iglesia do Carmo con una fachada lateral esplendida. Decorada con cientos de azulejos y vigilada desde las alturas por santos esculpidos en piedra. 




Si vuelves la vista atrás te encuentras con la Universidad de Porto. Nada del otro mundo pero su plaza frontal con una fuente custodiada por leones y la torre situada a su izquierda hacen del sitio un buen lugar. Más si tenemos en cuenta que a 20 metros se encuentra la famosa Librería Lello. 




Si por casualidad es sábado , no puedes dejar de realizar una pequeña incursión en Rúa Galería de Paris. Situada paralela a la libreria Lello montan una gran variedad de puestos flanqueados por árboles, banderas de colores y por el más que curioso Café de Paris. Vitrinas a rebosar de juguetes, Silvestre presidiendo la barra central, un coche colgando de la pared, son algunas de las curiosidades con las que nos podemos encontrar en su interior.

Obviamente estar en Oporto y no degustar un vino de la zona es equivalente a estar en Paris y no ver la Torre Eiffel. No se lo puedes contar a nadie porque quedas fatal.

Existen incontables lugares donde poder comprar vino. En mi caso tuve la fortuna de dar con una pequeña bodega llamada Garrafeira do Carmo. Situada justo enfrente de la Iglesia del mismo nombre ofrece una enorme variedad de vinos.
El trato dispensado por el personal es sencillemente exquisito, dándote a degustar caldos tintos o blancos, secos o dulces. Obviamente toda acción de marketing tiene su recompensa y en nuestro caso valió para que nos hiciéramos con un exquisito COCKBURN,S a 9 € que para que nos vamos a engañar, estaba bonísimo. Desde luego si alguien tiene intención de comprar vino, este es un lugar perfecto.


Oporto tiene cosas interesantes para ver y hacer, pero para romper un poco con la rutina no está demás salir.


Coger el tren con destino Braga a es una buena escapada.


 Lo que obviamente seria imperdonable es coger el tren sin antes reparar en las preciosas paredes del interior de la estación. Decoradas con 20.000 azulejos, si si correcto, 20.000 azulejos. Podemos ver representaciones históricas como la batalla de Valdevey o la conquista de Ceuta. Es del todo recomendable llegar antes de hora para coger el tren y dedicarle tiempo a visualizar cada una de las representaciones. No os preocupeis, en la pared frontal observareis un reloj bien grande y bonito que os indicara la hora.





Como mencionaba anteriormente, Braga es un destino que no se puede dejar escapar. Independientemente de las creencias religiosas de cada uno hay que disfrutar de la belleza arquitectónica que nos ofrece.
Un sin fin de iglesias, palacetes y jardines hacen las delicias de cualquier aficionado a la fotografía. Una rambla cubierta de flores en toda su zona central hacen un lugar perfecto para capturar la instantánea. Flanqueada a la derecha por tiendas de renombre situadas en edificios de una gran belleza arquitectónica.




Sin duda alguna, Braga bien merece una visita.




AVEIRO

Otro de los destinos que teníamos en mente hacer era dirigirnos a Aveiro. Situada a unos 80 km de Oporto y en zona costera. La Venecia portuguesa la llaman.
Lo cierto es que tiene canales y puedes realizar travesias en góndola, pero vaya, la Venecia portuguesa quizás sea demasiado aventurar.

Sea como sea, lo cierto es que Aveiro bien vale el viaje.



Puedes pasear a la vera de sus canales o optar por la travesía en góndola. Después de días y días de un calor sofocante, era de agradecer un paseo por los canales. 45 minutos de tranquilidad, contemplando edificios con fachadas de época, antiguos almacenes de sal o puentes nuevos y viejos. Como siempre en estos casos no puede faltar la figura del guia y hay que decir que el nuestro mejor no podía ser. Explicaciones pausadas y meditadas en el momento preciso y en varios idiomas con alguna que otra aportación histórica, hicieron que los 45 minutos que duraba el trayecto se hicieran amenos y agradables.


Abandonada la góndola, había que comer. El abanico de locales es amplio en Aveiro. Después de mirar en varios nos decidimos por el restaurante Ferro. Aun creo estar salivando.
Arroz con rape y gambas para dos y arroz con mariscos para otros dos. Cuando nos quisimos dar cuenta, teníamos en la mesa dos cazuelas enormes con cantidad me atrevería a decir que para ocho. El servicio fue estupendo y la calidad de la comida de diez, así que recomendaría siempre el Restaurante Ferro.



Mas fotografías de Aveiro https://photos.app.goo.gl/7sUsi4b8XpQ11CFu7



GUIMARAES

Guimaraes, nuestra ultima visita en tierras portuguesas ofrece lo típico de de una ciudad o pueblo medieval. Calles empedradas, plazas con soportales, castillo medieval y museos. 





Mas fotografías de Guimaraes 


Por supuesto  como en tantas otras ciudades medievales no podía faltar un palacio Ducal. En este caso el Palacio Ducal de los duques de Braganza. Construccion majestuosa del siglo XV aunque totalmente remodelada. 



Vale la pena pagar la entrada para poder pasear por las habitaciones que en su día sirvieran de morada de estos duques que a bien seguro, no les faltaba el dinero. 

Mas fotografías del Palacio Ducal.
 https://photos.app.goo.gl/Nmvs5QAEEFEfdpqG7

Esto es todo lo que ha dado de si la estancia en tierras de Potugal. No ha sido poco para tratarse de siete días. Oporto, Braga, Averio y Guimaraes. En mi opinión bien vale la pena realizar una visita a nuestro país vecino.
Por supuesto todas las fotografías han sido realizadas por un servidor, completamente amateur. Podeis opinar o criticar.

Un saludo y hasta el siguiente destino.











          






















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