Sin duda, habrá un límite.
El actual Gobierno tiene una
meta, no me cabe la menor duda. Está claro que se han marcado como objetivo
localizar el umbral máximo de indignación a la que estamos dispuestos a llegar
los ciudadanos de este país. De otra
forma no se puede explicar la cantidad de sucesos, totalmente inexplicables, a
los que están sometiendo a la ciudadanía.
Nos ponen al límite con temas de
corrupción, ponerse ahora a enumerar todos y cada uno de los casos en los que
están inmersos algunos o varios miembros del Gobierno, sería simplemente una
ardua labor. Sinceramente me gustaría más que me encomendaran la búsqueda del
Santo Grial, acabaría antes. Al contrario de lo que diría Josef Ajram, en
este caso sí que tenemos un límite y pronto llegaremos a él.
También tensan la cuerda los unos
y los otros a la hora de tratar temas exclusivamente políticos como está
pasando actualmente con La Consulta Catalana. Como no quieren ceder y prima
mucho más la hombría española, la indivisible unidad de la nación, el no
desmembramiento del País y un largo etc. Utilizan a los tribunales, a los que
tienen absolutamente colapsados en favor de su causa para dictar decretos o
leyes de última hora, para impedir que un pueblo, simplemente pueda expresarse
libremente. Aquí también tenemos un límite y pronto llegaremos a él.
No contentos con esto, en su afán
por hacernos ver y entender que todos y cada uno de los actuales gobernantes y
miembros que integran el sistema, están por encima nuestro, nos someten a un
trato vejatorio a la hora de defender nuestros derechos. Constantemente están
pisoteando y dilapidando lo que con
tanto esfuerzo y años ha costado generar. Por mucho en que se empeñe el
Monarquita de turno, llámese “lo siento mucho, me he equivocado y no
volverá a ocurrir “o Felipe VI, claramente nombrado Rey con la aclamación
popular de toda la Nación, en que todos los ciudadanos somos iguales ante la
ley, la verdad es que no todos somos iguales. Son incontables los casos en
que (simplemente por ser político,
director de algún departamento ministerial, ministro de justicia “con algún que
otro padre imputado en alguna que otra causa “o por debajo en el escalafón,
pero todavía seres superiores a nosotros los contribuyentes como por ejemplo
alguna que otra tonadillera con el alma enamorada ), no acaban en prisión o ni
tan siquiera son imputados. Cuando
alguien, más o menos honrado y honesto, algún Garzón o el Pidio Silva me vienen
a la cabeza, intenta tan solo acercárseles, son directamente vilipendiados. Los
excluyen, utilizando toda su maquinaria mediática. Es bien sabido que si lo
dice La 1 será verdad, no en vano la información seguramente habrá sido
proporcionada ABCes por Un MUNDO bien informado y cargado de mucha RAZÓN. Pues
aquí, también estoy seguro de que tenemos un límite y pronto llegaremos a él.
Para acabar de rematar una tarde
de indignación como esta, uno se entera de la cagada tan estrepitosa llevada a
cabo por el ministerio de sanidad con la encantadora y no menos comunicativa
ministra querida por todos, Ana Mato. Es realmente alucinante que se puedan
llegar a hacer las cosas tan rematadamente mal. A una sanidad pública casi
destrozada, con innumerables casos de desatención en el sistema y con una serie
de recortes más propios de una clase de papiroflexia en primaria, les ha hecho
hoy entrega de un regalo en forma de virus. Ni más ni menos que Ëbola. Habrá debido
pensar que como Carme Chacón tubo su gripe porcina durante el mandato del Psoe,
ella no podía ser menos, no en vano forma parte de ese gran Gobierno que dirige
nuestros destinos y tenía que dejar su huella. En este caso huella en forma a
ser posible de víctimas mortales, de ese modo pasará a la historia. Por primera
vez, España es pionera en algo, hemos logrado sacar uno de los virus más
mortales de África y trasladarlo al continente Europeo, ojo y sin pagar tasas,
peajes ni nada que se asemeje “entra, entra bichito que mi sanidad es la mejor “,
aquí la SGAE no pedirá seguro derechos de autor.
En lugar de controlar el virus en
origen que imagino era la forma más sensata, la ministra decidió que nuestro
sistema sanitario era perfecto con unos médicos estupendos para atajar al
bichito. Por suerte, pudiera ser que los infectados se salvaran gracias a que
realmente el nivel de nuestros profesionales médicos está fuera de toda duda
pero no gracias a los medios que el gobierno ha dotado a estos para realizar su
trabajo. Los profesionales de la sanidad pública se merecen mucho más y los que
dependemos de esa sanidad también nos merecemos mucho más. Es evidente
que aquí también existe un límite y pronto llegaremos a él.
Para acabar, un único deseo. Vivir
un único día más después de que leguemos a cruzar el umbral humanamente
soportable. Vivir solo un día más para ver que ha quedado de vosotros los
corruptos, que espero sea polvo.
