sábado, 19 de abril de 2014

Relato corto: Un camino inseguro








El camino era largo y tedioso. El destino estaba claro, regresar a casa.
Lo que empezó siendo una salida como tantas otras, rutinaria, para abastecerse de víveres, acabó por convertirse en toda una odisea.
Quien le iba a decir que alejarse escasos metros de lo que era su hogar desembocaría en un sin fin de acontecimientos con trágicas consecuencias.
El día era propio de la primavera. Soleado y con una temperatura agradable. Los pájaros revoloteaban por encima de sus cabezas. Tortuoso e irregular, se encontraba bañado por un Sol radiante, dejando entrever que la época estival se aproximaba. El cantar de las aves amenizaba el viaje de regreso que por ahora transcurría tranquilo pero pesado. 
Como era costumbre, no iba sola. Formaban un grupo numeroso. Se podría decir que eran un equipo ordenado y disciplinado. Ninguna cuestionaba nunca lo que hacia la otra. 

De repente la oscuridad se cernió sobre ellas. A su espalda, un estruendo. La tierra tembló y pudo ver como unas columnas de polvo de proporciones colosales se levantaban a escasa distancia de donde ella se encontraba. La visibilidad era escasa, el tiempo pareció detenerse. El desconcierto y temor se habían apoderado de ella. Angustiada y desorientada miraba en derredor sin comprender nada, intentado no salirse del camino y a la vez intentando localizar a sus compañeras. 
Por un pequeño lapso  de tiempo, la tierra volvió ha estar bañada por la luz del Sol.  
Breve fue el reencuentro con el astro rey. Una gigantesca sombra volvió a surgir para sumir todo en la penumbra. ¡ Boom ! ¡Boom ! lo que para ella eran explosiones se sucedían a su alrededor. De nuevo columnas de polvo. Ahora todo transcurría a un ritmo trepidante. Las sombras iban y venían seguidas de ruidos ensordecedores. Sorteando agujeros, iba de un lado para otro intentando no quedar sepultada bajo  la lluvia de piedras que estaba cayendo sobre ella y un sin fin de ramas que a modo de lanzas intentaban ensartarla. El sonido era aterrador. Cada cierto tiempo se escuchaban unos rugidos que la hacían estremecer, seguidos de unos vientos que para ella, bien podían considerarse auténticos huracanes. Intentaba resguardarse. Encontrar un lugar seguro donde esos vientos no pudieran llevársela volando y acabara chafada contra alguna roca. 
Era el fin o al menos así lo creía ella. ¿ que ser demoníaco podía estar causando aquella devastación ?. Cuando peor creía estar pasándolo llegó la calma. Igual de rápido que había empezado todo parecía haberse acabado. Los vientos cesaron y los terribles rugidos se iban apagando hasta convertirse en en susurro para luego no escucharse más. No escuchaba nada.
El polvo en suspensión empezó a caer. Poco a poco empezaba a ver con claridad. Al cabo de poco tiempo pudo contemplar el paisaje. Donde hasta hace bien poco había un camino abrazado  a ambos lados por una hierva bien verde, ahora solo existía un lugar árido y carente de vida. Piedras y rocas se amontonaban a su alrededor.No lo podía creer, era la única superviviente de aquella catástrofe. Sus compañeras, o lo que parecían los restos de estas, se encontraban desparramados allí por donde mirara. No podía hacer nada. Debía irse y regresar al hogar ¿ pero cómo ?. Nunca había ido por otro camino, siempre era el mismo tanto para ir como para venir.
Emprendió el camino de vuelta por donde le pareció mas oportuno pensando que si el destino había querido que permaneciera con vida también la ayudaría a localizar la mejor forma de regresar a su morada.   FIN



                                                                                                                         









martes, 15 de abril de 2014

Abandonadas





Destrozadas, así se encontraban.

Parecía Imposible que pudieran dar un paso más, pero ahí estaban, preparándose para el gran día.
Unas esclavas al servicio de un amo que sin compasión alguna cada día las obligaba a dar el máximo.
Nunca jamás reparaba en ellas. Eran, simplemente, el medio para conseguir el fin deseado. Siempre empezaba igual. Primero hacia moverse a una por la derecha, obligando a la otra a seguirla por la izquierda. Algún día, no muy lejano, cuando ya no cumplieran su cometido serían abandonadas.

 Al principio todo era perfecto. Ni un sólo rasguño, inmaculadas. Incluso permitía que estuvieran en la misma estancia que él. Ahora como si de unas apestadas se tratara, las obligaba a estar al aire libre. Fuera, desterradas.

Llegó el día esperado, el que posiblemente marcaría un antes y un después. Una de ellas, como era costumbre, fue marcada. Se le colocó un dispositivo que permitíría un seguimiento.
Todo transcurrió como se esperaba. Lo habían dado todo. Más tarde se vieron recluidas en la más profunda oscuridad. 


De repente, empezó a hacerse la luz. Se encontraban tiradas, en el interior de una caja. Contemplándolas, un rostro totalmente desconocido.

  Los peores presagios se habían cumplido. Ya no servían y habían cambiado de amo.


" Clicando en el enlace, verás su estado actual " http://i.imgur.com/GUErLb0.png?1




sábado, 12 de abril de 2014

Relato corto : La Maleta





Allí estaba. Intranquilo, contemplando el ajetreo constante. El elevadísimo número de personas que transitaban por aquella zona, era lo que provocaba su inquietud.
No conocía a aquellas gentes. ¿que seres podían esconderse debajo de esos atuendos ?
Nadie se hablaba. Gentes de lo más variopinto cruzaban sus caminos. En ocasiones podían encontrarse con la mirada. Las había de preocupación, de incredulidad y en alguna ocasión, retadoras.
Bajo el asiento, entre sus piernas, había depositado su maleta. Sujetando el asidero con ambas manos, temeroso quizás de que alguien pudiera arrebatársela. No se fiaba de quien lo rodeaba.
Las personas entraban y salían. El ritmo era frenético. En su mente era fácil imaginar que alguno de ellos pudiera quererle algún mal. Había aprendido a no fiarse de nadie. Su profesión así lo requería.
Llegó a su destino y salió del vagón. Se dirigía a la salida más próxima, con su preciada maleta bien sujeta. Era inevitable. No podía dejar de mirar hacia atrás, a los lados o al frente. La sensación de que le pudieran estar siguiendo le acompañaba siempre.
Salió a la calle. Cierto alivio le sobrevino.
Aún disponía de tiempo. Un café en un bar de la zona estaría bien.
Escogió una cafetería. Al entrar comprobó que se encontraba vacía. Tan solo el camarero.
Sentado a la barra, dando pequeños sorbos de un excelente café. Le gustaban los sabores intensos, Ciudad de La Paz, Bolivia. Ese era siempre su preferido.
El camarero intentaba entablar conversación, pero él sabía que no debía seguirle el juego. Nunca acababa bien. Optó por mirar la televisión. Noticias. Las fluctuaciones de la bolsa, un hombre con Alzheimer en paradero desconocido, un nuevo asesinato en el centro.
Esta última noticia llamó su atención.
Mienten dijo en voz baja. El camarero lo oyó. Mienten dijo de nuevo.
En que mienten quiso saber. Acaso cree saber más que la policía.
No fue el brazo izquierdo, nunca es el brazo izquierdo. A ese hombre que ha aparecido, le falta el brazo derecho.
Que sabrá usted. ¿Cómo puede….? Demasiado tarde, acababa de comprender.
A la mañana siguiente el bar estaba con las persianas levantadas pero con el cartel de cerrado. En su interior paz, silencio. Todo perfectamente ordenado. Una única persona se hallaba sentada en una de las mesas. Mirada a la frente, rígida como si esperara compañía. Pero nunca la vería y por supuesto nunca podría haberle estrechado su mano derecha.
De nuevo en un vagón contemplando a esos desconocidos. La maleta a sus pies, como siempre. Habrá que esperar a ver que depara este nuevo viaje.







Un sábado cualquiera






Observar es algo muy curioso. Observando se aprende. Por lo menos a mi me resulta interesante. La conducta de la gente, gestos , formas, maneras, etc
En la parada del autobús, siete personas esperando. Una mujer con su hija, tres mujeres de avanzada edad y una pareja de jóvenes. Estos últimos ajenos a todo lo que les rodea. Importándoles muy poco lo que el resto pueda pensar. Sobándose y besándose,..... quien fuera joven.
Curioso ver que por más tiempo que pase, nadie de los que, por un periodo de tiempo conviven en esa parada de autobús, le dirigirá la palabra al otro. Así somos, nos importa bien poco aquello o aquellos que nos rodean. no tenemos nada que decirnos.
Bueno dejo la parada y camino. Entonces, un recuerdo...... y si busco aquel banco en el que pase un rato sentado.


Porque no, a ver que ha podido cambiar. Allí que voy.

Sentado estoy. Mismo banco, misma posición.
De entrada, el hecho de haber vuelto, hace que descubra que han abierto una óptica y una tienda de moda. La tienda no, pero lo de la óptica es interesante ya que casualmente me quiero cambiar las gafas. Más tarde miraré.
Es sábado por la mañana. La mujer que pedía limosna no está. Buena o mala señal, quien sabe.
El estanco está abierto.
Esta vez no hay nadie que salga de las oficinas tirando muebles, con lo que nadie se vuelve loco por encajarlos en un carrito. Eso si, se observa un gran letrero que reza " despachos en alquiler ". Otro negocio fallido supongo.
Personajes curiosos siempre hay : en puerta del estanco espera una mujer, con su carrito de bebé. Sale la persona a la que esperaba, imagino que su marido. Dios mío, pensaba que estos seres se habían extinguido " pesará más de 100 kilos, pantalón de pana negro, camiseta de algún grupo de música que desconozco, americana marrón también de pana, gafas de pasta negra y también opta por llevar una gorra marrón de pana ". Pero que le pasará a este hombre con la pana. En fin , se alejan los dos. La mujer cojeando, madre mia que pareja.
En fin, hoy no tengo mucho tiempo y me voy. He de ir a ver un baile con mis hijas. Cosas que tiene ser padre.
Camino a casa nada interesante. Mujeres que se dirigen a hacer la compra, la carnicería llena de gente, en menos de 500 metros ya me he cruzado con tres parejas de que portan en sus manos la revista Atalaya, lo de siempre.
Oh, sorpresa, la policía ha decidido acordonar la zona.


Habrá habido un crimen, habrá habido un robo, habrá..........pues no. No ha habido por suerte nada de eso. Se trata de un despliegue de medios sin precedentes ante………..  no se sabe. 10 metros cuadrados acordonados y que dificultan el paso del los transeúntes. Ya que se inhabilita una zona de paso, podrían explicar un poco el motivo. Lo peor de todo, es que imagino que llevará días despejar la zona. supongo que eso mismo debe estar pensando un hombre mayor que se encuentra desde hace un par de minutos mirando hacia las cintas de la Guardia Urbana.


En fin, me voy al baile con mis hijas. Seguro que allí también tendré la ocasión de poder observar.