martes, 17 de febrero de 2015

Solo quedan las palabras


Aquí dejo mi segunda entrada en el fantástico juego de  Ramón Escolano " Te robo una frase ". La frase a utilizar en esta ocasión Cuando llegamos a la planta baja me dije que era el momento de intentar escaparme. En el sótano sería demasiado tarde.





Quizás debería empezar diciendo quien soy y que hago aquí, aunque no dispongo de mucho tiempo ¡él me está buscando!
Paso los días en este edificio sucio y abandonado. Hace ya tiempo que mis padres murieron. ¡Ahora que lo pienso¡ puede que lleve aquí ya casi cuatro años. No es una situación que yo buscara pero, digamos que recibí un castigo demasiado severo.
Mis padres eran normales. Mi madre maestra de primaria y mi padre fontanero de profesión aunque era capaz de desempeñar cualquier trabajo si eso suponía un extra a final de mes. Que yo recuerde no pasábamos penurias y sinceramente creo que éramos una familia feliz. Desgraciadamente amigos no teníamos muchos. Nos habíamos mudado de una gran ciudad como Nueva York. Recuerdo que mi padre decía que tendría más oportunidades para trabajar, si estaba cerca de Boston, donde según él tenía conocidos que probablemente le ayudarían. Por desgracia el sueldo de mi madre y las chapucillas de mi padre únicamente dieron para una pequeña casita de una planta en Bolton.
Yo no encajaba mucho en la escuela. Estudiar me gustaba lo justo y en lo referente a hacer amigos no era precisamente un eminencia. Salía de clase y directamente me dirigía a casa con lo que más bien me relacionaba poco.
Cierto día, salí del colegio y como era costumbre me dirigía a mi casa por la gran avenida cuando empezaron a sonar sirenas. De repente, circulaban a gran velocidad ambulancias, coches de bomberos y de policías. Poco tardé en darme cuenta que todos se dirigían a mi casa.
Recuerdo, que llorando amargamente empecé a correr en dirección al fuego, intentando atravesar el cordón policial. Gritaba una y otra vez ¡es mi casa!, ¡mis padres!¡mis padres!. Todavía siento  la fuerza de los brazos del agente que me sujetó.
Nadie pudo hacer nada. Mis padres no lograron salir de la casa. En un momento lo había perdido todo y no tenía a donde ir.
Al principio estuve en hogares de acogida, pero no funcionó. Era incapaz de amoldarme y ahora me arrepiento. Fui saltando de casa en casa hasta que decidí que lo mejor, era estar solo y que pasara lo que tuviera que pasar.
Vagabundeando por las calles acabé es este edificio. Ahora que estás atento sí que te puedo decir que fue una muy mala decisión. ¡bufff! ¿ lo oyes ? ah no, tú no puedes. Bueno, solo has de saber que ya viene.
Durante todo este tiempo he podido permanecer al margen, escondido entre las ruinas de este estercolero. Pero ya me ha descubierto. ¡Sé su secreto!¡Sé lo que les hace ahí abajo!
¿Qué porque no me he ido antes? Pues si, pero ¿a dónde? Supongo que tarde o temprano hubiera acabado en otro estercolero como este.
¡Te tengo que dejar! ¡Ya está aquí! ¡Solo esa puerta me separa de él! Tendré que ingeniármelas. Por cierto aquí en esta habitación está conmigo Peyton. Un pobre mendigo que me temo correrá la misma suerte que yo.

 Cuando llegamos a la planta baja me dije que era el momento de intentar escaparme. En el sótano sería demasiado tarde. ¡lo intenté! ¡Que se sepa que lo intenté¡ Para nuestra desgracia, nada pudimos hacer.  Él nos atrapó, solo espero que se sepa que fue en este sótano donde acabaron los huesos de todas esos desaparecidos. ¡Aquí estoy ¡ en esta habitación casi a oscuras escuchando los gritos desgarradores de Peyton, esperando que llegue mi turno.
 

Para ti, que estás leyendo esto ¡LO INTENTÉ! 










No hay comentarios:

Publicar un comentario