domingo, 28 de septiembre de 2014

The Hole 2







Gran noche

Ayer tuve la oportunidad de poder asistir al espectáculo The Hole 2 en el Teatre Coliseum de Barcelona.
Lo primero que debería decir es que la elección de este espectáculo y no otro de los que se celebraban en Barcelona me costó un poco. No soy muy dado a escenas de cabaret y menos de estas en las que todo y cuando digo todo, me refiero a absolutamente todo, está subido de tono. Dicho esto, me alegro de haber escogido este.
Nada más poner un pie en la sala, uno ya se da cuenta de que no va a asistir a un espectáculo convencional. Los camareros y camareras, ligeritos de ropa no paran de moverse por la zona de la platea mientras te ayudan a encontrar tu localidad.
Ya sentado en la butaca, empieza el hormigueo, por lo menos en mi caso “como no, se me ocurrió coger unas de las mesas cercanas al escenario “. En ese momento pienso que la probabilidad de que algún comentario o que algún miembro del espectáculo no se dirija hacia nuestra ubicación es mínima.
Obviamente la ley de Murphy siempre se cumple.
Transcurridos escasos diez minutos desde que me sentara, una de las vedettes se acerca justo hasta mí y me hace entrega de un chupito de orujo, normal ¿no?  Bien, ahora tenéis que leer la misma frase y visualizarla, pero sabiendo que la vedette lo único que lleva puesto es ropa interior, justita justita, de color rojo y que el vaso de chupito aparece de entre el canalillo de sus t….., si de sus tetas. El chupito buenísimo, ¿la vedette? Shhh… ¿no había comentado que estaba con mi mujer en el espectáculo?, diré que la chica era simpática, pero simpática simpática.
La vedette se marcha y ya parece que empieza el show, como mínimo es la hora en que debería, pero……………..  Me tocan por la espalda. En ese instante, y solo en una milésima de segundo pienso “Dios mío otra vedette “aquí hay que aclarar que esta es solo una capacidad que tenemos los hombres, necesitamos muy poco para imaginar estas cosas. Dicho esto me giro y efectivamente, una vede…….. Madre mía, dos metros de alto, un bigote de oreja a oreja y unos brazos que parecían farolas arrancadas de la Gran Vía. Mi mujer se ríe, cosa que no hacía antes con la vedette y al personaje le da por acariciar………… bueno aquí lo dejo, uno tiene una reputación, haber ido para saberlo.
El espectáculo empieza no sin antes preguntarle a mi mujer, ¿cómo tengo el pelo? A lo que me responde entre risas que “te ha despeinado jajaja “

Para saber más del espectáculo tendréis que ir a verlo. Tampoco es que estemos hablando de uno de los Musicales de Brodway, pero sí que se pasan tres horas entretenidas. 

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